Biografia del libertador Simon Bolivar, o La independencia
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[Ilustracion: SIMON BOLIVAR]
BIBLIOTECA DE LA JUVENTUD
* * * * *
BIOGRAFIA
DEL LIBERTADOR
SIMON BOLIVAR
o
LA INDEPENDENCIA DE LA AMERICA DEL SUD
RESENA HISTORICO-BIOGRAFICA
POR L. C.
PARIS
LIBRERIA DE ROSA Y BOURET
23, CALLE VISCOSTI, 23
* * * * *
1868
El general Bolivar es delgado, y algo menos de una regular estatura.
Viste bien, y tiene un modo de andar y presentarse franco y militar. Es
ginete muy fuerte y atrevido, y capaz de resistir grandes fatigas. Sus
maneras son buenas y su aire sin afectacion, pero que no predispone
mucho a su favor. Se dice que en su juventud fue de buena figura; pero
actualmente es de rostro palido, pelo negro con canas, ojos negros y
penetrantes; pero generalmente inclinados a tierra o de lado cuando
habla; nariz bien formada, frente alta y ancha y barba afilada; la
expresion de su semblante es cautelosa, triste....
* * * * *
Su caracter, viciado por la adulacion, es arrogante y caprichoso.... Su
imaginacion y su persona son de una actividad maravillosa.... Su voz es
gruesa y aspera; pero habla elocuentemente en casi todas materias....
* * * * *
(Retrato hecho por el general SUCRE.)
PROLOGO
Ardua empresa es la de escribir la biografia de los hombres celebres
contemporaneos. En todo tiempo, aquel que por sus meritos ha llegado a
colocarse sobre el nivel de las gentes, siempre se ha visto atacado por
la mordacidad de sus emulos y por muchos a quienes sus actos no podian
menos de herir, ora en sus intereses, ora en sus familias. ?Que
resolucion se ha llevado a cabo sin lastimar intereses creados, sin
sembrar la devastacion y la muerte por todas partes?
Por mas que el hombre de que vamos a ocuparnos haya derramado en su
camino la sangre de sus hermanos, no por eso dejara de ser el
_Libertador_ de un pueblo que gemia bajo el yugo de la opresion.
En la obra de la independencia de su pais que desde los primeros anos
del presente siglo fue iniciada, por el espiritu mismo de la epoca, en
aquellas esplendidas regiones, el nombre de Bolivar fue conocido ya
entre sus compatriotas; y desde el momento en que se le ve aparecer
afiliado a la santa causa de la libertad, por su merito personal es
honrado con el alto cargo de los intereses de Venezuela cerca de los
poderosos gobiernos de las naciones europeas.
Aun cuando no se hallase adornado de otro alguno, bastarian su
constancia, su amor sin limites ni resfriamiento por la libertad de su
pais; bastarian su genio infatigable para administrar y allegar medios
de sostener la lucha con gloria, su noble desinteres, su probidad y su
grandeza de animo durante los reveses de que fue victima; bastaria, en
fin, su sana intencion, su respeto hacia el descubridor del Nuevo Mundo
y 16 anos de no interrumpidos servicios prestados por su patria, que al
cabo habia de ultrajarle menospreciando sus servicios y la rectitud de
sus sentimientos, para que nuestra pluma no vacilase un solo punto en
distinguirle con el glorioso titulo de _heroe_, anadido a los que el
mismo pueblo venezolano, y a nombre de el sus representantes, le dieron,
sin duda con justicia, de _Libertador_ y _Padre de la Patria_.
?El espiritu publico podia llegar a estraviarse hasta el extremo de
honrarle de una manera indebida, precisamente en los momentos en que las
exigencias de la guerra, que siempre va acompanada del desorden y el
dolor, venian a destrozar los intereses, el bienestar y aun el corazon
de los mismos que asi le aclamaban? Esta y otras consideraciones no
menos poderosos nos han dado valor para acometer la empresa de ofrecer
el retrato del celebre guerrero americano; pero como el mejor medio
indudablemente es el de pedir prestados los colores a los
acontecimientos mismos en que figuro desde su juventud, ofrecemos un
bosquejo de los mas principales en la larga lucha que los Sud-americanos
sostuvieron para conquistar su independencia.
Si nuestro pincel no ha sido empleado con acierto, no se culpe jamas a
nuestro buen deseo.
EL AUTOR.
CAPITULO PRIMERO
Introduccion.--Causas que influyeron en la sublevacion de la America del
Sud.--Llegada de unos confinados a presidio.--Primeros movimientos
revolucionarios de Venezuela.--Picton.--Publicidad de los futuros
acontecimientos.--Carbonell y Rico.--Medidas represivas.--Expatriaciones
y encarcelamientos.--Vasconcelos.--Actos con que se inauguraba en el
mando.--Sus efectos.--Gestiones patrioticas.--Miranda.--Bolivar, su
juventud, su regreso a Europa.
Entre las nobles y dignas figuras que en el glorioso cuadro de la
independencia se destacan majestuosamente durante la revolucion que
dio la libertad a las antiguas colonias espanolas de la America Central
y de la America del Sud, la del esforzado caraqueno Simon Bolivar se
encuentra en primera linea al lado de las de Miranda, San Martin y Sucre,
orlada de inmortal aureola.
El ejemplo de los Estados-Unidos del Norte influyo de una manera
extraordinaria en el porvenir de los pueblos Sud-americanos, que desde
muy atras venian experimentando la tiranica opresion de los vireyes
espanoles, y el eco del santo grito de emancipacion dado por Washington
en las margenes del Potomac, poderoso a despertar el entusiasmo patrio,
resono en las del Magdalena, el Orinoco y el Plata, conmoviendo tambien
el corazon de los Andes.
Corria el ano 1796, cuando en el puerto de la Guaira, remitidos desde
Espana, desembarcaron Manuel Cortes Campomanes, Jose Laz, Sebastian
Andres y Juan Bautista Picornell con destino a los presidios de America,
como cabezas de cierta conspiracion, cuyo fin era dar a la monarquia
espanola una forma democratica despues de derribar el trono de Carlos
IV, rey incapaz de alcanzarse por sus actos el buen nombre con que su
antecesor habla bajado al sepulcro.
Iniciados estos hombres, como la mayor parte de los espanoles ilustrados
de su tiempo, en las doctrinas propaladas por la revolucion francesa, se
anunciaron desde luego con el caracter de martires de la causa
republicana, dando pabulo por medio de sus sencillos y faciles
principios politicos al entusiasmo liberal que habia principiado a
germinarse en el animo fogoso de la juventud.
Conspirabase ya en favor de las nuevas ideas, cuando Sir Tomas Picton,
gobernador ingles de la isla de la Trinidad, recibio un despacho en el
cual su gobierno le encargaba favoreciese la causa de la independencia
americana; pues por aquel entonces, rotas las buenas relaciones entre
Espana e Inglaterra, esta buscaba todos los medios habiles de hacer la
guerra a aquella, y el mencionado despacho, impreso de orden de Picton,
circulo con gran rapidez entre todos los venezolanos.
Esta determinacion del gobernador ingles tenia lugar el 26 de Junio, y
cerca un ano mas tarde, el 4 de igual mes de 1797, los conspiradores
resolvian dar libertad a los encarcelados para que fuesen a buscar
auxilios extranjeros, y facilitaban la evasion de todos ellos menos Laz,
que habia sido ya remitido a su presidio hacia algun tiempo, sin que
este hecho diese lugar por parte del gobierno a otra cosa que a algunas
pobres e infructuosas averiguaciones.
La gestion de aquellos hombres decididos en contra del gobierno que los
habia expatriado, poniendo entre ellos y su suelo natural la inmensidad
de los mares, fue bastante activa y produjo algunos buenos resultados,
disponiendo favorablemente los animos de los americanos residentes en
Europa a la causa de las libertades patrias.
Casi todos los habitantes de la Guaira sabian que por el mes de Enero de
1798 un grande acontecimiento tendria lugar en el pais, y hablaban de
sus planes con poca reserva y sobrado calor.
Era por entonces capitan general Don Pedro Carbonell, en cuyas manos
vino la casualidad a poner el hilo de la trama, o mas bien que la
casualidad la poca discrecion de un comerciante de Caracas, llamado Don
Manuel Montesinos y Rico, quien deseoso de hacer proselitos se franqueo
a su barbero, mancebo timorato y de pocas luces. Este, despues de haber
descubierto el secreto a otros jovenes de su clase, y previo acuerdo de
todos, fue a consultar el caso con un sacerdote amigo suyo llamado Don
Domingo Lander. Por boca de este y de otro clerigo llego a oidos del
provisor, quien lo noticio al capitan general.
Preso Rico y ocupados sus papeles, ofrecio Carbonell a los conjurados el
perdon y olvido de su delito, siempre que se presentasen en cierto
termino ante su autoridad. Semejante medida produjo grande alarma entre
todos los iniciados, despertando en sus animos el temor de verse
denunciados unos a otros, y corrieron de tropel a ponerse en manos de
las autoridades, con la inocente credulidad de hombres novicios en el
arte de conspirar.
Pronto las carceles se vieron atestadas de venezolanos honrados y
laboriosos. Aun no habia corrido un mes desde la denuncia, cuando ya se
oficiaba a la Corte de Espana diciendole: "que a excepcion de dos, que
habian buscado amparo en las colonias extranjeras, los demas complices
se hallaban presos." Don Manuel Grial, capitan retirado y Don Jose Maria
Espana eran los referidos profugos.
Pero en vez de perdonar y olvidar, conforme a la promesa, en Agosto del
mismo ano ordenaba la Audiencia que los detenidos fuesen desterrados a
perpetuidad y trasladados unos a la metropoli y otros a Puerto-Rico.
Algunos meses despues, el capitan general era reemplazado por Don Manuel
de Guevara Vasconcelos, quien haciendo un uso inhumano de las amplias
facultades de que iba investido, condeno a ser ahorcados y
descuartizados a seis de los principales conspiradores. Este inicuo e
injusto proceder exacerbo al pueblo venezolano, tanto mas cuanto que los
promovedores de la conspiracion, Sebastian Andres y Jose Laz, a pesar de
su mayor delito por esta circunstancia y la de ser reincidentes no
merecieron otra pena que la de reclusion en las provincias de Panama y
Puerto-Cabello.
Asi inauguraba Guevara su entrada en el mando y la del ano 1799, en cuyo
mes de Abril fue apresado Don Jose Maria Espana, a quien su mala
estrella trajo desde la Trinidad a la Guaira en busca de su esposa; la
tierna solicitud de esta no basto a tenerle bien oculto ni defendido
contra las pesquisas de los agentes del gobierno. El 8 de Marzo, esto
es, a los nueve dias de su captura, sufrio el desgraciado la pena de
horca y su cabeza, dentro de una jaula de hierro, estuvo expuesta al
publico en la Guaira, mientras sus mutilados miembros fueron
distribuidos entre varios pueblos y fijados en escarpias al borde de
los caminos.
Pero semejantes medidas de terror solo servian para enconar mas y mas
los animos y excitar el odio y general descontento de un pueblo digno de
mejor suerte, tratado con tan cruel manera, como el mas abyecto de
los esclavos.
Asi cerraban los desaciertos de Espana el siglo XVIII, contribuyendo no
poco de este modo a acelerar la emancipacion de Venezuela y la de todas
las otras colonias, cuyos clamores, llevados a Europa por algunos de sus
mas decididos patriotas, solicitaban de Francia e Inglaterra los
necesarios socorros para emprender la obra santa de su independencia y
tratar de sacudir para siempre el pesado, el ominoso yugo ejercido alli
desde hacia tres siglos por los espanoles con menoscabo, injusticia y
fragrante impunidad de los sagrados derechos naturales de aquellos que
llevaban su sangre, de aquellos cuyo sudor y afanes no eran aun
bastantes a alimentar su insaciable codicia.
Entre los celosos gestores de la mas noble de las causas figuraban el
peruano Don Jose Caro, el granadino Don Antonio Narino y, con sus vastas
relaciones y gran nombre europeo, el caraqueno Don Francisco Miranda.
Llenos todos tres de ardiente patriotismo, todos tres animados del
mejor deseo, ponian en juego cuantos medios estaban a su mano para
concertar en el antiguo continente la manera de cambiar la faz politica
de su pais, dandole un gobierno independiente y republicano que guiase
los pueblos a la prosperidad y adelantos que el movimiento general de la
epoca y la riqueza de la America reclamaban.
Tal era la situacion de Venezuela al perderse en la inmensidad de los
tiempos el siglo ultimo, siglo que, al engendrar un Napoleon y un
Washington, hizo participe de una chispa de su genio revolucionario al
hombre que mas tarde habia de merecer el glorioso nombre de _Libertador
de su pais_, y cuyos altos hechos vendrian a inmortalizar el cincel, el
bronce y la pluma. Simon Bolivar pisaba los umbrales de la vida en la
ciudad de Caracas el dia 24 de Julio de 1783. Nacia adornado de los
talentos y dotes necesarias para consumar la obra de la independencia
del Sud de America, y a ser el reparador de la injusticia que los
hombres de otro tiempo habian inferido al intrepido y sabio descubridor
del Nuevo Mundo, intentando, con la mas noble elevacion del espiritu al
mismo tiempo que exponia su vida en los campos de batalla, perpetuar el
recuerdo de Colon en la Confederacion que se esforzo en constituir bajo
el titulo de _Colombia_.
Este probo, inteligente, noble, infatigable y decidido patriota, tuvo la
desgracia de perder sus padres en la mas tierna edad. Estos fueron Juan
Vicente y Maria de la Concepcion Palacios. Su afecto filial, falto de
objetos tan queridos, rebosaba en su pecho y le consagro lodo entero a
su patria, unica madre que el cielo le habia conservado y por la cual
mas tarde sacrificaba gustoso su sangre y su fortuna.
Diez anos contaba apenas cuando paso a Europa con la mira de completar
su educacion y perfeccionarse en la carrera de las armas, hacia la cual
le llamaba su natural inclinacion, sobreescitada por el mas ardiente
amor de gloria. ?Que otra aspiracion mas digna y santa podia acariciar
un corazon huerfano y un corazon sensible como el suyo?
Despues de haber viajado por Francia e Italia, donde las ideas liberales
y de progreso prestaron a las suyas el calor y solidez que mas tarde
habian de producir la independencia de su pais natal, y a poco de haber
buscado entro los brazos de una esposa en la corte de Espana el amor de
la familia, se traslado a Venezuela. Aqui, trascurridos pocos meses, la
companera que habia elegido paso a mejor vida, dejandole de nuevo en la
antigua soledad y lleno de tristeza.
Entonces, por segunda vez, se encamino hacia el Continente Europeo y
presencio la coronacion de Napoleon I, de cuyo genio militar y politico
era apasionado admirador, y cuatro anos despues vibraba en sus oidos el
grito de _independencia o muerte_ dado por los espanoles al lanzarse al
campo para estorbar por medio de las armas el poderoso vuelo de las
aguilas invasoras.
CAPITULO II
Aparente restablecimiento del orden.--Tentativas de Miranda.--Don Juan
Casas.--Su situacion comprometida.--Los emisarios de Mural.--Actitud
tomada por el pueblo venezolano.--La junta auxiliar.--Gestiones del
Ayuntamiento.--Creacion de una junta suprema.--Bolivar y Emparan.--
Aborto de conspiracion.--Confirmacion de los rumores acerca de los
sucesos de Espana.--Primer paso hacia la revolucion.--Destitucion de
Emparan.--Declaraciones del Ayuntamiento de Caracas.--Destierro de las
antiguas autoridades espanolas.--Pronunciamientos.--Los emisarios en la
provincia de Coro.--Primera salida a campana.--Mision de Bolivar en
Europa.--Don Antonio Cortabarria.--Actos de la junta de Caracas.--Conato
de levantamiento.--Prisiones y asesinatos.--Rompense las
hostilidades.--Vuelta de Miranda.--Conflicto de la Junta.--Demostracion
popular.--Nombramiento de Miranda.
Volvamos a anudar el hilo de los acontecimientos de Venezuela.
Ahogada en la apariencia la revolucion, fermento sordamente durante los
primeros anos del siglo actual entre la juventud venezolana. Las
familias que tuvieron la desgracia de perder alguno de sus miembros, y
aquellas que habian sufrido y sufrian aun las consecuencias del primer
paso dado hacia el templo de la libertad, aleccionadas por la
experiencia, se agitaban con cautela en favor de la santa causa y
esperaban el momento oportuno de poder obrar con mayor acierto, con
nueva decision y energia.
Despues de mil y mil contrariedades, el 25 de Marzo de 1806 se
presentaba Miranda en la Costa Firme, a vista de Ocumare, con una
corbeta y dos goletas, unicos auxilios que pudo conseguir de la America
del Norte. Sus fuerzas de desembarco se componian de unos 200 jovenes
que se le unieron un Haiti. Atacado de improviso por dos bergantines,
despues de una vigorosa pero inutil pelea, con perdida de las goletas,
se retiro a Trinidad, donde impetro el auxilio de los ingleses y muy
particularmente el de Cochrane, almirante de la escuadra que estacionaba
entonces en las islas de Barlovento.
De alli a cuatro meses guiaba quince diferentes buques con 500 hombres,
y habiendo puesto en fuga a los enemigos que defendian la costa, penetro
vencedor en la Vela de Coro el segundo dia de Agosto; pero no
encontrando alli la acogida y proteccion que esperaba, renuncio a su
expedicion y regreso a Trinidad, pasando luego a Europa desde esta isla.
Diez de los suyos, hechos prisioneros en el combate, fueron pasados por
las armas en Puerto-Cabello y varios otros confinados a los presidios.
Este fue el ultimo de los actos del mando de Vasconcelos.
Los acontecimientos de Espana en 1808 pusieron al capitan general
sucesor, Don Juan Casas, en la mas critica situacion. Los comisionados
mandados alli por Murat que le exigian obediencia al nuevo monarca, y la
presencia de un buque de guerra ingles en las costas, le envolvieron en
una inmensa perplejidad. Por otra parte, la imprudente lectura que un
oficial frances hizo en publico de la _Gaceta de Bayona_ produjo un
motin entre los oficiales criollos y espanoles, que dieron el grito de
"iViva Fernando VII y mueran los franceses!" Ademas, la actitud del
pueblo le impidio decidir por si solo en tan arduas circunstancias, y
acordo reunir una junta auxiliar compuesta de un miembro por cada
tribunal, corporacion y clases de la sociedad.
La junta, presidida por Casas, se hizo cargo de los despachos de Murat y
de los que el gobierno britanico habia enviado por medio de Colincour y
de Cochrane, y opto decididamente por la conservacion del estado de
cosas sin alteracion de ninguna especie. Esta medida, como era natural,
mantuvo y sobreescito la general inquietud, ocasionando motines y
alborotos que el capitan general tuvo que castigar con mano fuerte.
El ayuntamiento le instaba a que constituyese una junta como las de la
metropoli, algunos dias antes de la llegada de un comisionado mandado
por la junta de Sevilla. El 28 de Julio Casas accedio a las instancias
del ayuntamiento, y el 5 de Agosto se presentaba en Caracas el
mencionado agente.
Constituida la junta, no sin que antes hubiesen mediado contestaciones
entre el cabildo y el capitan general que exigio de este obediencia
ciega, subsistio hasta el 13 de Enero de 1809, en que fue reconocida la
soberania de la central, instalada en Aranjuez por Setiembre del
ano anterior.
Declarados como parte esencial e integrante de la monarquia espanola sus
dominios ultramarinos, el valiente, antiguo y distinguido capitan de la
marina real Don Vicente de Emparan fue nombrado, en reemplazo de Casas,
como capitan general de Venezuela.
Bolivar acompano en su viaje al nuevo representante militar de Espana,
pues como buen patriota no podia vivir lejos del suelo que le habia
visto nacer y cuya precaria suerte tantas veces aceleraba los latidos de
su noble y esforzado corazon. La idea de poder dar a su pais dias de
dicha y prosperidad, abriendole la senda de su futura independencia, en
mas de una ocasion habia venido a interrumpir su sueno y a mecer sus
halagueenas esperanzas de gloria. El 17 de Mayo Emparan y Bolivar pisaban
la Costa Firme. Las primeras disposiciones del nuevo capitan general
fueron tan violentas y desacertadas, que todos, sin excepcion alguna,
asi espanoles como criollos, con animo de no separar la colonia de la
madre patria, formaron el plan de derrocar su poder y de constituir en
seguida un gobierno analogo al de aquella.
Espiraba el mes de Marzo de 1810, y segun estaba convenido, el marques
del Toro, coronel del batallon miliciano de los valles de Aragua, debia
senalar la entrada del de Abril apoderandose por sorpresa del capitan
general, quien noticioso del proyecto, merced a un vil denunciador, dio
un golpe de mano a los conspiradores.
Contra lo que podia esperarse, y en desacuerdo con sus primeros actos
de gobierno, se limito Emparan a confinar en Maracaibo, Margarita y
otros puntos de la provincia a los principales autores del
abortado plan.
Vagos rumores se esparcieron por este tiempo acerca de la disolucion de
la Junta central y de la dispersion de sus miembros, rumores que fueron
confirmados el 18 de Abril, dia de Miercoles Santo, de una manera muy
amplia, pues ademas se supo que toda la Peninsula, menos Cadiz y la Isla
de Leon, estaba ya ocupada por los franceses; lo cual hizo cundir la
inquietud con la rapidez del rayo entre todas las clases del pueblo, y
hasta los mismos espanoles manifestaban temores, sobresaltos y
desconfianza del gobierno.
La ocasion se presentaba muy propicia para hacer renacer en los criollos
las pasadas pretensiones, y conjurandose nuevamente, atrajeron a su
partido a los principales jefes y oficiales de las tropas que guarnecian
la ciudad; y hasta el cabildo, que estaba compuesto de espanoles y
americanos casi por partes iguales, se presto a provocar una discusion
con el capitan general.
El dia siguiente, con motivo de la asistencia a la celebracion de los
oficios de Jueves Santo, el ayuntamiento, fiel a su promesa, paso una
invitacion a Emparan, quien se presento en la casa capitular y encontro
al cuerpo municipal constituido en sesion extraordinaria, arrogandose
agenas facultades y tratando del peligro que corria la America, de la
politica que debia adoptarse en aquellas circunstancias y de la
perentoria necesidad de organizar un gobierno propio que la pusiera a
cubierto de la anarquia.
Emparan, despues de haber eludido habilmente las consideraciones y
dificultades que el ayuntamiento le presentaba, concluyo declarando:
_"que seria inconvenientisima toda innovacion,"_ y salio de alli
dirigiendose luego hacia la iglesia metropolitana. Pero los
conspiradores le siguen, le interceptan el paso, y uno de ellos, llamado
Francisco Salias, auxiliado del populacho, le obliga a volver a la casa
capitular sin que los cuerpos de guardia que encuentran al paso opongan
la menor resistencia, sino que, antes por el contrario, manifiestan su
actitud amenazadora negando a su jefe los honores de ordenanza.
Emparan tuvo que asentir a la idea de formar una Junta suprema; pero
habiendo tenido los capitulares la debilidad de acceder por su parte a
que este siguiera ocupando al frente de ella el cargo de Presidente, un
doctor y canonigo de la catedral de Caracas, el Senor Don Jose Cortes
Madariaga, que se anuncio en el ayuntamiento como diputado del clero y
del pueblo, en un interesante y elocuente discurso pidio la deposicion
del capitan general.
En tan criticas circunstancias, Emparan, presentandose en el balcon a la
muchedumbre que cercaba la casa capitular, apelo a su voto; pero esta,
siguiendo a los conjurados, grito: _iAfuera! iAfuera! No le
queremos.--Ni yo tampoco quiero el mando_, dijo el despechado, si bien
tratando de disimular su enojo y bochorno. Tomose acta de estas palabras
y se consideraron alli mismo como una renuncia voluntaria.
El ayuntamiento, auxiliado por varios particulares llamados a su seno en
calidad de diputados de las diferentes corporaciones y clases de la
sociedad, declaro: _"Que las provincias de Venezuela procederian a
constituir un gobierno encargado de ejercer la soberania a nombre y en
representacion de Fernando VII_," neto por medio del cual desconocio la
autoridad de la regencia, y luego expulso de su territorio las
autoridades principales que hasta alli habian representado a la nacion
espanola, aboliendo al propio tiempo el odioso tributo de los indios y
la Inutil de esclavos.
Una vez desterrado el capitan general, el mando superior de las armas
fue conferido a un sugeto de gran instruccion y valor personal; este era
el coronel Fernando Toro, hermano del marques de este nombre, que habia
sido educado en Espana.
Pronto las provincias de Barcelona, Cumana, Margarita, Varinas y asi
sucesivamente las demas, menos las de Coro y Maracaibo que se declararon
fieles a la regencia, enviaron sus diputados a la junta, reconociendo
asi el nuevo gobierno de Venezuela. Y si bien es cierto que a poco la
Guayana se retracto de su primer acuerdo mandando presos a la metropoli,
a la Habana y Puerto-Rico a los adictos al nuevo orden de cosas, por
otra parte, el reconocimiento hecho por Merida del gobierno establecido
en la capital, separandose de Maracaibo con noble entusiasmo, compenso
en parte semejante defeccion.
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